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¿Después de la tormenta viene la calma?

Columna invitada en exclusiva para Energy21, escrita por Juan Carlos García de la Cadena, CEO de Beetmann.

En días pasados México y nuestro socio comercial más importante, Estados Unidos, vivió una de las situaciones más complejas en la historia del sector de energía derivado de un fenómeno climatológico que muchos pensarían era imposible hasta antes de mediados de febrero pasado.

Las bajas temperaturas, volatilidad en precios de gas natural sin precedentes, indisponibilidad de ductos de para el abastecimiento, salida de operación de plantas de generación de energía eléctrica, utilización de fuentes de generación alternas y en la retórica; el sector de energías renovables vs upstream, midstream y downstream culpando unos a otros por la falta de capacidad de entrega de energía eléctrica y la vulnerabilidad de un sector altamente tecnificado a expuesto a su vez confrontado por filias y fobias que merecen el escrutinio de todos y cada uno de los afectados. 

Al final de la jornada los más afectados de todo esto: el usuario final. La industria paralizada por la falta de entregas de gas natural, los altos costos por compras de emergencias y la volatilidad en los mercados tendrán efectos que ahora que el cielo está más despejado veremos como se refleja en tarifas, pérdidas, altos costos y afectaciones a ambas economías. 

A todo esto, ¿Quién tuvo la culpa?

Para poder analizar la raíz de los sucesos es necesario voltear con miras lejanas hacia atrás responsable y únicamente para poder entonces mirar hacia adelante con esperanzas y una visión de un futuro sostenible.
 
Los eventos sucedidos muy probablemente fueron causados por el cambio climático del cual desafortunadamente somos responsables todos, y los efectos de este cambio sin duda pondrán a la humanidad entera contra las cuerdas en años por venir, pues nuestras acciones no son suficientes para revertir el daño que hacemos cada segundo a nuestro planeta tierra y la dimensión e impacto de los efectos esta aún por verse. Es nuestro deber como seres humanos tomar conciencia acerca de nuestra huella en este planeta.

Con mucha emoción y esperanzas vimos como la NASA aterrizó la primera nave en Marte para poder tener imágenes y videos verdaderamente inspiradores ante lo que es inevitable suspirar, emocionarse y darnos cuenta de que somos capaces de conquistar cualquier reto con ciencia, tecnología, visión y manos a la obra.

Sin duda el reto más grande que tenemos de frente al cual muy probablemente nuestra antesala sea la pandemia derivada por el COVID-19, es el de la neutralización de nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, acciones que urgen y se requiere que todos; desde líderes globales, locales e individuos tomemos acciones contundentes para asegurar un futuro lleno de vida a nuestras futuras generaciones que ya nos llaman a cuentas.

¿Cómo puede México prepararse para un evento similar en el futuro?

El suministro de energía eléctrico es un asunto que trasciende mas allá de lo económico a un tema de seguridad nacional y materia ambiental. Su estrecha interrelación con el medio ambiente, ya que el sector de generación de energía eléctrica es responsable de al menos el 20% de las emisiones de CO2 a nivel nacional y esto lo hace un factor fundamental en el desarrollo de nuestro medio ambiente.

En nuestro país el derecho a un medio ambiente sano es de todos los mexicanos, esta consagrado en el articulo 4 de la Constitución Mexicana por lo que es fundamental el desarrollo del sector de energía eléctrica y su contribución a una mitigación y neutralización de emisiones de CO2 en el país.

Un sistema eléctrico tiene limitaciones en la adopción de energías renovables cuando estas contribuyen a la mayoría de la capacidad de generación y efectos de estar vinculados en su mayoría a otro tipo de tecnología de generación, como la del gas natural los vivimos también en carne propia en estos días por lo que la solución no es simple ni unilateral.

Uno de los grandes retos esta en desvincular nuestra matriz de generación de una tecnología preponderante haciendo esto de la manera mas sostenible, económicamente viable y en el menor tiempo posible por lo que es fundamental explorar las diversas opciones como son:

•    Proyectos de almacenamiento de gas natural.
•    Proyectos de generación distribuida (No necesariamente menores a 0.5 MWp) con base en energías renovables.
•    Almacenamiento de energía eléctrica para brindar confiabilidad a la red.
•    Modernizar y ampliar la red de transmisión y distribución a cargo de la empresa productiva del estado.
•    Como usuarios finales responder ante las autoridades por la adecuación, normalización y modernización de los centros de carga de acuerdo con el Código de Red.

Estos son algunos de los puntos mas importantes para diversificar la matriz energética y así mitigar el riesgo de vulnerabilidad ante un evento como el vivido.

Lo mas importante es que estas diferentes acciones no corresponden a un solo participante del mercado ni son soluciones a corto plazo. Estas nos involucran a todos incluyendo a los usuarios finales y es fundamental impulsar desde nuestra participación la correcta explotación de las ventajas competitivas de cada participante para brindar mayor oferta de productos y servicios competitivos que lleven a un suministro sostenible.

Todos los que integramos la cadena de valor somos responsables de asumir que el suministro de energía eléctrica no es un asunto de suma cero, la correcta participación y trabajo en conjunto puede posicionar a México como una verdadera potencia en energía y ejemplo de sostenibilidad ante el mundo. El valor para tomar la decisión y andar un camino sostenible se requiere de todos; individuos, organizaciones y gobierno si es que queremos asegurar un futuro lleno de vida. 

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